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LA PRINCESA MUNIFAR
FANTASÍA ORIENTAL III

Hay un país en oriente
de mil lagos de cristal
de sombras de terciopelo
con estrellas de coral.

Una selva de leones
es su frontera real
donde ni la luz del día
puede hasta el suelo llegar.

Su rey convocó a los sabios
para poder indagar
dónde radica en el alma
la ansiada felicidad.

—«Aquel sabio que en mi reino
sepa bien desentrañar
el verdadero secreto
que hay en la felicidad,
se casará con mi hija
la princesa Munifar.

»Sus labios son de manzana,
sus mejillas de azahar.
su cuerpo blanco de nieve
se mueve suave y sensual
cuando baila al son del arpa
una balada oriental.

»Veinte mil esclavas tiene
pendientes de su mirar
y en espejos de diamantes
se refleja su beldad».

        .............

Todos los sabios del reino
se pusieron a pensar
cómo hallar el gran secreto
que hay en la felicidad.

Suenan trompetas de esclavos
en los confines del mar
y rugidos de leones
del jardín de Munifar.

Es el día del secreto
que el rey quiere desvelar
y ha congregado a los sabios
en el salón imperial.

El suelo es de oro macizo,
las columnas de cristal,
las escaleras de plata,
el techo de pedernal.

Cuatro tigres a la entrada
forman la guardia imperial.
Veinte panteras escoltan
el trono a su majestad.

—«Aquel sabio que en mi reino
sepa bien desentrañar
el verdadero secreto
que hay en la felicidad,
se casará con mi hija,
la Princesa Munifar».

El más venerable sabio
que había en aquel lugar
se levantó de su asiento
y así comenzó a hablar.

—«Para gozar en la vida
de eterna felicidad
hay que despojarse entero
de todo placer sensual.
Sin tener ningún deseo,
sin nada por qué aspirar
se está ya en las condiciones
de tener felicidad».

La princesa se ha indignado
y no le quiere escuchar
y con voz un tanto airada
le ha contestado sagaz,
refulgiendo sus ojazos
azules como la mar.

—«Si me quitas el deseo
de un hombre con quien casar,
yo creo que moriría
prontamente y sin piedad.
¡No puede ser el secreto
que dé la felicidad!»

Otro sabio se levanta
de muy avanzada edad.
Su rostro es muy venerable
y así ha comenzado a hablar:

—«Mortificar las pasiones
es remedio universal.
Las pasiones son el diablo
y nos quieren embaucar.
Todo en este mundo es sucio
De maldad y falsedad.
¡Mortificad las pasiones
y hallaréis felicidad!»

La princesa le interrumpe
y no le quiere escuchar
y con gesto airado grita
sin poderse ya aguantar,

—«¿Mortificar el anhelo
de que me pueda casar?
¡Si es la pasión que yo siento
que me da felicidad!
Si me la quitan al punto,
¡ay padre!, me matarán.

»¡Que se marchen estos sabios
que no saben ni pensar
y si no existe un remedio
que dé la felicidad,
quitad pues del diccionario
esta palabra infernal!
¡Que no se hable ni se escriba
en nuestro reino jamás!»

        .............

Suenan trompetas de esclavos
en los confines del mar
y rugidos de leones
del jardín  de Munifar:

—«A todo el que pronunciare
esta palabra fatal,
se le cortará la lengua,
por conducta desleal».

        .............

En el país del oriente
de mil lagos de cristal,
de sombras de terciopelo
y de estrellas de coral,
de la selva de leones
cual frontera natural,
desde entonces nadie entiende
la expresión «FELICIDAD».

Carlos Etxeba


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