José Ángel Buesa (1910-1982) |
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| MENÚ DE POEMAS (por TÍTULO y primer verso) |
A los pies de tu cama, como un perro
Acaso está lloviendo también en tu ventana
Ahora que ya te fuiste, te diré que te quiero
Ala y raíz: la eternidad es eso
Allí estaba el Silencio, de rodillas
Alza la mano y siembra, con un gesto impaciente
Ama tu verso, y ama sabiamente tu vida
Amar —nadie lo ignora— viene a ser como un juego
Amigo: Sé que existes, pero ignoro tu nombre
Amo esta calle, y amo sus tristes casas
Aquí, solo en la noche, ya es posible la muerte
Árbol, buen árbol, que tras la borrasca
Arquero de la noche, con un gesto arrogante
Así como un verdor en el desierto
Así estás todavía de pie bajo la lluvia
Así, verte de lejos, definitivamente
Aún alegran tu calle los viejos mediodías
Buen árbol que perdiste bruscamente los dones
Buena suerte, muchacha. Lucirás muy bonita
Como el clavel del patio estaba seco
Como quien boga contra la corriente
Con la simple palabra de hablar todos los días
Cuando vengan las sombras del olvido
De aquella extraña noche que no fue tuya y mía
Déjame ser tu espejo... te supliqué aquel día
Dejé mi copa en el brocal maldito
Desde este mismo instante seremos dos extraños
Di que mi amor ha muerto de una forma habitual
Dios no lo sabe, pero yo estoy triste
Donde quiera en las noches se abrirá una ventana
El agua del río pasaba indolente
El beodo narraba dificultosamente
Ella no fue, entre todas, la más bella
En el áureo esplendor de la mañana
En el hondo silencio de la noche serena
En el recogimiento de la tarde que muere
En el tronco de un árbol voy a grabar tu nombre
En ti recuerdo una mujer lejana
Entre el ramaje en flor del limonero
Entre todos mis libros, es éste el que prefiero
Era bella, muy bella. No fue mía
Era el silencio miel sobre seda
Era mi amiga, pero yo la amaba
Era un vetusto templo de ennegrecidos muros
Érase un verde bosque de eterna primavera
Erguida en tu silencio y en tu orgullo
«Esa mujer que yo he de amar un día
Espero tu sonrisa y espero tu fragancia
Está bien, vas con otro, y me apeno y sonrío
Esta noche estoy solo, es primavera, y llueve
Esta noche pasaste por mi camino
Esta vieja canción que oí contigo
Este domingo triste pienso en ti dulcemente
Estoy aquí, contigo. Y pienso en ti, a tu sombra
Fue breve aquella noche. Fue breve, pero bella
Fue mía una noche. Llegó de repente
Gota del mar donde en naufragio lento
He aquí dos rosas frescas, mojadas de rocío
Hora de soledad y de melancolía
Hoy hace un año, justamente un año
Íbamos en la noche con tu sueno y el mío
Inesperadamente tu amor llega a mi vida
La nieta del mendigo suspira amargamente
La vi pasar con otro... Su semblante
La vida pasa; la vida rueda...
Las riendas de mi vida las sujetan tus manos
Leyendo un libro, un día, de repente
Llamarada de ayer, ceniza ahora
Los que vieron la dama luciendo aquella rosa
MADRIGAL DE LA LLUVIA DE ABRIL
Mañana será nunca para todos los días
Me llegabas en la brisa y en la espuma
Me llegas en la brisa y en la espuma
Melancólicamente, en tu faz contraída
Mi corazón no sabe lo que espera
Mi corazón se queda aunque mi amor se vaya
Mi corazón se siente satisfecho
Mi corazón, un día, tuvo un ansia suprema
Mi viejo corazón toca a una puerta
Mira esa lenta nube, mira esa flor lozana
"Mirad: Un extranjero..." Yo los reconocía
Morir de muerte en flor toda la vida
Muchacha de una noche de viento y hojas secas
Mujer: pues sobre todo lo infranqueable y lo triste
No envidiéis mi alegría, mi salud ni mi canto
No hace falta que llueva como llueve este día
No, nada llega tarde, porque todas las cosas
No, no despiertes jamás para vivir tu sueño
No, nunca fue lo oscuro tan oscuro
¡No! Nunca fue mi mano más lenta que en la hora
Nuestro amor ya es inútil como un mástil sin lona
Os digo que estas cosas no pueden decirse de otro modo
Otra vez, esta noche, vi tu mano en la mía
Otra vez tus caminos me llevan hacia el alba
Pasarás por mi vida sin saber que pasaste
Por ti escribo estos versos, aunque no sé quién eres
Por un agua de hastío voy moviendo estos remos
Puedes irte y no importa, pues te quedas conmigo
Puedo tocar tu mano sin que tiemble la mía
¡Qué clara la mañana! ¡qué fresco y delicioso
Qué dulce, si lloviera de repente
Quién nos hubiera dicho que todo acabaría
Quizás estando sola, de noche, en tu aposento
Quizás olvidaremos, pues siempre hay que olvidar
Quizás pases con otro que te diga al oído
Quizás te diga un día que dejé de quererte
Recuerdo un pueblo triste y una noche de frío
RESPUESTA AL POEMA DE LA CULPA (EL OTRO)
RESPUESTA AL POEMA DE LA CULPA (ELLA)
Se deja de querer, y no se sabe
Señor, yo no soy digna siquiera de rogarte
Señor, yo soy el otro que también la quería
Señora: Es el crepúsculo. No importa si un retoño
Señora; según dicen, ya tiene usted otro amante
Sobre el vasto silencio se proyectó mi grito
Sólo tú y yo sabemos lo que ignora la gente
SONETO (De Guillermo de Almeida)
Sonríe, jardinera, si en el surco te inclinas
Soñar es ver la vida de otro modo
Tal vez guardes mi libro en alguna gaveta
Tal vez por un capricho más triste que galante
Tardíamente, en el jardín sombrío
Te acordarás un día de aquel amante extraño
Te contaré la historia del bergantín sombrío
Te digo adiós, y acaso te quiero todavía
Te encontré en la mitad de mi camino
Te envidio, hombre que pasas en el atardecer
Te miraba acostada con mis ojos de bueno
Te sentí, como el viento, cuando pasabas ya
Todavía te busco, mujer que busco en vano
Triste es saber que nuestra vida es sólo
Tu indiferencia aumenta mi deseo
Un amor que pregunta, si es virtud o es pecado
Un gran amor, un gran amor lejano
Un hijo... ¿Tú sabes, tú sientes qué es eso?
Una ventana abierta. La lluvia. Y un lejano recuerdo
Únicamente el río conoce tu secreto
—«Vamos, que se hace tarde...»— me dijiste
VARIANTE DE UNA CANCIÓN ANTIGUA
Vengo de tu jardín de altos aromas
Vengo del fondo oscuro de una noche implacable
Vete como quien llega, pero vete
Viejo lobo de mar, de sed sorda y violenta
Viendo pasar las nubes fue pasando la vida
Voy andando en el tiempo de otro día
Y ante mi abrazo te sentí rendida
Y comenzamos juntos un viaje hacia la aurora
Ya era muy viejecita... Y un año y otro año
Ya no sé bien el sitio ni la hora
Ya todos la olvidaron. Ahora sí que se ha ido
Yo he visto perlas claras de inimitable encanto
Yo he vivido mi vida: si fue larga o fue corta
Yo la amé, y era de otro, que también la quería
Yo la vi anoche ardiendo en su tamaño
Yo no sé si tú esperas todavía
Yo sé que tú eres de otro. Y, a pesar de eso, espero
Yo seguiré soñando mientras pasa la vida
Yo soy como un viajero que no duerme